Radiofrecuencia fraccionada
Morpheus8 facial
Radiofrecuencia fraccionada con microagujas para flacidez facial leve a moderada, poros dilatados y cicatrices de acné. Estimula colágeno en profundidad, con planificación y cuidados.
Ver tratamientoProblemas frecuentes · Facial
Cuando el rostro pierde firmeza y sostén, la piel se ve más caída y cansada. Te cuento por qué pasa, cómo lo evalúo en consulta y qué tratamientos sin cirugía pueden ayudar según cada caso.
La flacidez facial es la pérdida de firmeza y sostén de la piel del rostro. Con los años la piel produce menos colágeno y elastina, que son las fibras que la sostienen y le dan elasticidad, y también disminuye el ácido hialurónico que la mantiene hidratada. La piel se vuelve más fina, responde menos y empieza a ceder. Se nota en el contorno del rostro, que se ve menos definido, en las mejillas que pierden tensión y en una expresión general más cansada. Es un proceso natural y gradual, y se puede acompañar.
Además de la edad, hay factores que adelantan o acentúan ese proceso. El sol pesa mucho: la exposición sin protección daña el colágeno y envejece la piel antes de tiempo. La genética influye en cómo y cuándo aparece. El tabaco, los cambios de peso importantes y los cambios hormonales también suelen influir. Y con el tiempo pueden cambiar los tejidos más profundos que sostienen la piel, que queda con menos estructura. Cada persona combina estos factores de manera distinta.
Lo primero es mirar. Evalúo el grado de flacidez, si es leve, moderada o marcada, y en qué zonas del rostro se concentra. Miro también la calidad de la piel: su hidratación, su luminosidad y su textura, porque muchas veces la falta de firmeza viene con una piel apagada o deshidratada, y eso cambia lo que conviene indicar. Reviso tus antecedentes, tu medicación y tu exposición al sol, y te pregunto qué te molesta y qué esperás.
No todos los casos son iguales. En una flacidez leve a moderada suelen indicarse los tratamientos que estimulan a la piel a producir colágeno nuevo. Una flacidez marcada puede necesitar otro tipo de abordaje, y en ese caso te lo digo con claridad. Mi consulta tiene tiempo real para evaluar, conversar y definir un camino; si querés saber más sobre cómo trabajo, podés leer sobre mí.
Qué puede ayudar
No hay un único tratamiento para la flacidez facial. Trabajo con dos abordajes que estimulan lo que la piel ya sabe hacer, sin agregar volumen ni modificar rasgos, y que muchas veces se combinan dentro de un mismo plan porque se complementan y se potencian.
Morpheus8 facial es radiofrecuencia fraccionada con microagujas. Las microagujas del cabezal atraviesan la superficie de la piel y liberan calor controlado en las capas profundas, donde está el colágeno que sostiene el rostro. Esa respuesta de reparación hace que, con el tiempo, la piel suela verse más firme y con una textura más pareja. Lo indico sobre todo en flacidez facial leve a moderada, y también cuando hay poros dilatados o cicatrices de acné. Suelen indicarse varias sesiones, espaciadas para dar tiempo a que se forme colágeno nuevo.
Profhilo es bioestimulación con ácido hialurónico. A diferencia de un relleno, no se coloca para dar volumen: se distribuye en el tejido para hidratar en profundidad y estimular la producción de colágeno y elastina. Lo indico cuando la piel perdió luminosidad, hidratación o firmeza, o empieza a perder tersura, y también como mantenimiento preventivo. El protocolo inicial son 2 sesiones y después se sostiene con un mantenimiento periódico.
Cuál corresponde, en qué orden y si conviene combinarlos es una decisión que tomo en la consulta, mirando tu piel.
Radiofrecuencia fraccionada
Radiofrecuencia fraccionada con microagujas para flacidez facial leve a moderada, poros dilatados y cicatrices de acné. Estimula colágeno en profundidad, con planificación y cuidados.
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Bioestimulación
Bioestimulación con ácido hialurónico para pieles que perdieron luminosidad, hidratación o firmeza. Mejora la calidad de la piel desde adentro, sin cambiar rasgos ni aportar volumen.
Ver tratamientoUn resultado gradual. Ninguno de estos tratamientos produce un cambio que se vea al salir del consultorio: la mejora aparece a medida que la piel responde y genera colágeno nuevo, en las semanas y meses posteriores a cada sesión. Lo que suele notarse es una piel más firme, más descansada y con mejor calidad, sin que nadie pueda señalar qué te hiciste. Ese es el objetivo: un resultado que no se nota, pero se siente.
También es importante ser realistas. Estos tratamientos mejoran la firmeza y la calidad de la piel, pero no reemplazan una cirugía. Cuánto dura lo obtenido depende de cada persona, de la edad, del tipo de piel, de la exposición al sol y de los hábitos. Por eso lo pienso como parte de un plan, con un mantenimiento acordado. La constancia y el cuidado diario, sobre todo la protección solar, son parte del resultado.
Conviene pedir turno cuando notás que el contorno del rostro se ve menos definido, que la piel está más caída o cansada, o que las cremas y los cuidados habituales ya no alcanzan. También si todavía no ves flacidez pero querés cuidar la calidad de tu piel de forma preventiva: hay mucho por hacer en cada etapa.
Hay situaciones en las que corresponde otra mirada. Si la flacidez es marcada, puede necesitar otro tipo de abordaje, incluso una evaluación con un cirujano plástico, y prefiero decírtelo antes que indicar algo que no va a alcanzar. Y si la pérdida de firmeza apareció de golpe o junto con otros cambios en tu salud, conviene revisarlo primero con tu médico de cabecera; si hace falta, te derivo.
Todo tratamiento para la flacidez facial requiere consulta previa para evaluar la indicación y definir un plan. En esa consulta te digo qué propongo, por qué y qué resultado podés esperar.
Mi enfoque
No se trata de elegir un tratamiento, sino de entender qué necesita cada piel. Cada procedimiento se indica según tu etapa, tus objetivos y lo que realmente puede beneficiarte.
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